sábado, 15 de octubre de 2011

Para nosotras, las más chusmas, las más buenas, las más tiernas, las que son llamadas 'histéricas' por los hombres, cuando en realidad, ellos no entienden nunca nuestros celos.

  • ¿Por qué nos molesta que hable con la ex? Porque saber que después de todo lo que le hizo ella a él, de todo lo que sufrió, sigan manteniendo relación amistosa y sospechar que pueda llegar a pasar algo.
  • ¿Por qué siempre que lo miramos y el nos mira, o simplemente lo miramos a él sentimos 'mariposas en el estómago'? Porque lo amamos
  • ¿Por qué revisamos todos los días su muro viendo si alguna trola le escribe en su muro? Porque nos preocupa saber en que mierda anda.
  • ¿Por qué solamente revisamos su muro? Porque queremos saber de su vida, de quien se hizo amigo, las páginas a las que se unió (y como pensamos que es algo que nos puede ayudar, ponemos 'Me Gusta' y le comentamos comentarios para quedar re buena onda!)
  • ¿Por qué cada vez que lo vemos sin darnos cuenta sacamos una sonrisa? Por esas mismas ' mariposas en el estómago'!!!!
  • ¿Por qué siempre queremos saber a que fiesta va? Para ir a verlo a nadie más que a él!
  • ¿Por qué nos ponemos furiosas cuando sabemos que se comió a otra? Porque nos morimos de estar en el lugar de la pelotuda esa!
  • ¿Por qué tratamos de hablarle, pero no nos da la cara para escribirle 'hola, como andas'? Porque somos tremendas cagonas, y no tenemos el valor para apretar el ENTER
  • Por qué hay días que nos sentimos unas idiotas? Por pensar y hablar de él...


Para resumir todas esas razones patéticas por lo cual los hombres nos llaman 'histericas', cuando lo que sentimos en realidad es otra cosa, hay una sola pregunta:
¿Por qué sentimos taaaaaantos celos? Porque lo amamos, nos hable o no, seamos amigos o no, estemos en algo o no, seamos novios  no, no lo queremos perder, porque, por más patético que sea, a veces pensamos que es lo más lindo que tenemos, y el se puede cagar en nosotras, o abrazarnos.


Un amor duradero es el que va más allá de lo superficial, que se siente con el alma, conociendo a esa persona y valorándola por su carácter, su actitud, y no con la cabeza, tratando de idealizar a alguien, que, tal vez, no es esa persona que esperábamos conocer.